Frameworks de Deprescripción: Reducir Medicamentos para Evitar Efectos Secundarios

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Frameworks de Deprescripción: Reducir Medicamentos para Evitar Efectos Secundarios

Frameworks de Deprescripción: Reducir Medicamentos para Evitar Efectos Secundarios

  • Eladio Cerezuela
  • 27 octubre 2025
  • 9

Evaluador de Medicamentos Inadecuados

Evaluación de Riesgo Medicamentoso

Esta herramienta ayuda a identificar medicamentos que podrían ser inadecuados en adultos mayores. No reemplaza la evaluación clínica profesional, pero es útil para discutir con su médico.

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¿Alguna vez te has preguntado por qué tantas personas mayores toman tantos medicamentos? No es por exceso de cuidado. Es por falta de revisión. Muchos de esos fármacos ya no son necesarios, pero siguen prescritos por costumbre, por miedo a detenerlos, o simplemente porque nadie los revisa. La deprescripción no es dejar de tomar medicinas al azar. Es un proceso clínico estructurado, basado en evidencia, para quitar fármacos que más daño que bien hacen. Y es urgente.

¿Qué es realmente la deprescripción?

La deprescripción es el proceso sistemático de evaluar si los riesgos de un medicamento superan sus beneficios, considerando la salud real del paciente, su expectativa de vida y sus preferencias personales. No se trata de eliminar fármacos por decreto. Se trata de preguntar: ¿sigue siendo este medicamento útil para ti ahora?

Según la Organización Mundial de la Salud, cerca del 40% de las personas mayores de 65 años toman medicamentos que podrían ser innecesarios o incluso peligrosos. Esto se llama polifarmacia: el uso de cinco o más medicamentos al mismo tiempo. Y no es raro. En hospitales, hasta el 30% de las admisiones en adultos mayores se deben a efectos secundarios de medicamentos que deberían haber sido retirados.

La deprescripción no es nueva, pero sí subestimada. Se convirtió en una estrategia clínica formal entre 2010 y 2012, gracias a investigadores canadienses como Barbara Farrell y Cara Tannenbaum. Hoy, el sitio deprescribing.org es la referencia global, con guías claras para cinco clases de medicamentos: inhibidores de la bomba de protones (IBP), benzodiazepinas, antipsicóticos, antidiabéticos y analgésicos opiáceos.

Las cinco guías que cambian la práctica

Cada guía de deprescripción sigue un protocolo de cuatro pasos. Por ejemplo, para los IBP -medicamentos como omeprazol, usados para el reflujo- el proceso es:

  1. Identificar pacientes adecuados usando los criterios STOPP/START (una herramienta validada que señala prescripciones inapropiadas).
  2. Evaluar si la indicación original aún es válida. Muchas veces, el reflujo se controla con cambios en la dieta o con tratamientos más cortos.
  3. Reducir la dosis lentamente, en 4 a 8 semanas, para evitar rebotes.
  4. Monitorear síntomas como acidez, dolor abdominal o náuseas tras la reducción.
Esto no es teoría. Un estudio publicado en JAMA Internal Medicine en 2023 con 372 adultos mayores mostró que, al aplicar estas guías, los pacientes perdieron en promedio 1.8 medicamentos más que los que no recibieron intervención. Y lo más sorprendente: no hubo más hospitalizaciones ni efectos adversos. La seguridad no se perdió. Se ganó.

¿Por qué no se hace más?

La deprescripción funciona. Entonces, ¿por qué solo el 28% de las clínicas en EE.UU. la tienen como protocolo formal?

Una razón es el tiempo. Un médico en atención primaria tiene, en promedio, 7.2 minutos por paciente. ¿Cómo revisar 10 medicamentos en ese tiempo? Otra razón es el miedo. Muchos médicos temen que dejar un medicamento cause un empeoramiento. Pero los datos dicen lo contrario. En el mismo estudio de 2023, el 15.8% de los pacientes que redujeron medicamentos tuvieron eventos adversos, frente al 16.2% del grupo que no los redujo. La diferencia es insignificante.

Otro obstáculo es la falta de herramientas. Muchos sistemas de historias clínicas electrónicas no ayudan. No alertan cuando un paciente lleva 3 años tomando una benzodiazepina. No sugieren alternativas. No recuerdan que el antipsicótico que se le dio para insomnio hace 5 años ya no tiene indicación.

Las farmacias son clave. Cuando un farmacéutico participa activamente en la revisión, las tasas de éxito suben entre un 35% y un 40%. Los farmacéuticos tienen el tiempo, la formación y la visión global que los médicos no siempre pueden tener. Pero en muchos lugares, no están incluidos en el equipo de atención.

Gabinete de medicinas desbordante, con una botella reemplazada por una planta, fondo de jardín sereno.

El papel del paciente: no es solo un número

La deprescripción no es un acto médico unilateral. Es una decisión compartida. Muchos pacientes tienen miedo de dejar medicamentos que han tomado por años. En un estudio cualitativo de 2022, el 65% de los adultos mayores se sintieron aliviados al reducir la cantidad de pastillas. Pero el 22% se sintieron ansiosos. Algunos decían: “Este medicamento me mantiene vivo”, aunque no tuviera evidencia de que lo fuera.

Por eso, la comunicación es tan importante como la ciencia. Explicar por qué se retira un medicamento, qué síntomas buscar, cómo reaccionar si aparecen, y ofrecer seguimiento, reduce el miedo y aumenta la adherencia.

Las herramientas que existen (y cómo usarlas)

No necesitas inventar nada. Hay recursos gratuitos y validados:

  • deprescribing.org: Ofrece algoritmos paso a paso para cada clase de medicamento, descargables y listos para imprimir.
  • STOPP/START v3: Una lista de medicamentos inapropiados en mayores (STOPP) y medicamentos omitidos que deberían prescribirse (START). Actualizada en 2021.
  • Beers Criteria 2023: Publicado por la Sociedad Americana de Geriatría, lista 34 medicamentos que deben evitarse en mayores. Solo 12 de ellos tienen guías de deprescripción.
Pero hay un vacío: 93% de las guías clínicas hablan de cómo prescribir, y solo el 7% de cómo dejar de prescribir. Y de esos pocos, menos de un tercio incluyen pasos prácticos.

Lo que está cambiando (y por qué ahora sí)

La presión está creciendo. En 2024, la Asociación Médica Estadounidense emitió su primera política sobre deprescripción: “Los médicos deben evaluar rutinariamente la continuidad de todos los medicamentos”. Es un giro histórico.

El gobierno de EE.UU. también se movió. A partir de 2026, el sistema Medicare incluirá métricas de deprescripción en su sistema de pagos a médicos. Si no reduces medicamentos innecesarios, podrías perder dinero. Si lo haces, podrías ganar bonos.

En Canadá, ya lo hacen desde 2018. El programa DIGE (Deprescribing Guidelines in the Elderly) es nacional. Allí, el 63% de las clínicas tienen protocolos. En EE.UU., solo el 28%. La brecha es grande, pero no insalvable.

Grupo de personas mayores bajo un árbol-botella, cada píldora brilla con una historia personal y un holograma guía.

El futuro: inteligencia artificial y más guías

La investigación avanza. El Instituto Nacional de Salud de EE.UU. está financiando proyectos para crear guías de deprescripción para medicamentos como anticoagulantes, antidepresivos y antiinflamatorios. También están desarrollando herramientas de inteligencia artificial que analizan historias clínicas y sugieren automáticamente qué medicamentos podrían retirarse.

El doctor Mark Olfson, de la Universidad de Columbia, predice que para 2030, la evaluación de deprescripción será tan común en las revisiones anuales como medir la presión arterial. Pero aún hay un obstáculo: más de 500 combinaciones de medicamentos no tienen evidencia para guiar su retiro. Eso significa que muchos casos complejos aún se manejan por juicio clínico, no por protocolo.

¿Qué puedes hacer si eres paciente o cuidador?

Si tú o un ser querido toman cinco o más medicamentos:

  • Pide una revisión completa de medicamentos con tu médico o farmacéutico.
  • Lleva una lista actualizada de todos los fármacos, incluyendo suplementos y medicinas de venta libre.
  • Pregunta: “¿Este medicamento sigue siendo necesario? ¿Qué pasa si lo dejo? ¿Qué síntomas debo vigilar?”
  • No lo dejes por tu cuenta. La retirada debe ser gradual y supervisada.
  • Si te sientes ansioso, habla. El miedo es normal. Pero no es una razón para seguir tomando algo que no te ayuda.

Conclusión: menos medicamentos, más vida

La deprescripción no es una moda. Es una necesidad. En una población que envejece, donde los medicamentos son el arma más poderosa -y también el más peligroso-, no podemos seguir prescribiendo sin revisar. Reducir medicamentos no es un fracaso. Es un éxito. Es cuidar mejor. Es devolverle al paciente su calidad de vida, su tranquilidad, y su libertad de una montaña de pastillas que ya no necesitan.

La medicina moderna ha logrado salvar vidas con fármacos. Ahora, el próximo gran avance es saber cuándo dejar de usarlos.

¿La deprescripción es lo mismo que dejar de tomar medicamentos por cuenta propia?

No. La deprescripción es un proceso clínico controlado, guiado por evidencia y supervisado por profesionales de la salud. Dejar medicamentos por cuenta propia puede ser peligroso, especialmente con fármacos como benzodiazepinas, antidepresivos o corticoides, que pueden causar síndromes de rebote o retirada graves. La deprescripción implica evaluación, planificación gradual y seguimiento.

¿La deprescripción aumenta el riesgo de hospitalización?

No, al contrario. Un estudio de 2023 con 372 adultos mayores mostró que, tras reducir en promedio 1.8 medicamentos, no hubo aumento en hospitalizaciones. De hecho, el riesgo de efectos adversos fue casi idéntico al grupo que no redujo. La deprescripción bien hecha reduce el riesgo de caídas, confusión, sangrado y otros eventos relacionados con medicamentos, que son causas comunes de admisión hospitalaria.

¿Qué medicamentos son más comunes para deprescribir en mayores?

Los más frecuentes son: inhibidores de la bomba de protones (como omeprazol), benzodiazepinas (como lorazepam o diazepam), antipsicóticos atípicos (como quetiapina), antidiabéticos como la sulfonilurea (glibenclamida), y analgésicos opiáceos. Estos fármacos suelen prescribirse por años sin revisión, aunque su eficacia disminuye con el tiempo y sus efectos secundarios aumentan.

¿Puedo deprescribir un medicamento que me recetó un especialista?

Sí, pero siempre con comunicación. Si tu médico de cabecera considera que un medicamento prescrito por un especialista ya no es necesario, debe comunicarlo con ese especialista. La deprescripción no es desafiar decisiones, sino coordinarlas. El objetivo es evitar la fragmentación de la atención. La revisión debe ser multidisciplinaria.

¿La deprescripción es solo para personas mayores?

Aunque es más común y urgente en mayores, la deprescripción aplica a cualquier persona que tome múltiples medicamentos por mucho tiempo. Personas con enfermedades crónicas, con múltiples especialistas, o que han estado en tratamiento prolongado también pueden beneficiarse. La clave no es la edad, sino la duración, la cantidad y el riesgo-beneficio de cada medicamento.

Acerca del autor
Eladio Cerezuela

Eladio Cerezuela

Autor

Soy Eladio Cerezuela, un experto en farmacéuticos con amplia experiencia en el campo. Me apasiona la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos para mejorar la calidad de vida de las personas. Me encanta escribir sobre medicamentos, enfermedades y compartir mis conocimientos con los demás. Además, siempre estoy buscando nuevas formas de educar a los demás sobre los avances en el mundo de la farmacia. Mi objetivo es ayudar a las personas a comprender mejor sus opciones de tratamiento y empoderarlas para tomar decisiones informadas sobre su salud.

Comentarios (9)
  • VINICIUS RAFAEL KOLLING
    VINICIUS RAFAEL KOLLING 29 octubre 2025

    Me encanta que por fin se hable de esto. Mi abuela llevaba 7 medicamentos al día, y cuando le quitamos dos (un IBP y un benzodiazepínico), dejó de tropezarse, durmió mejor y hasta volvió a cocinar. Nadie le había preguntado si quería seguir tomándolos. Solo asumían que sí.

    La deprescripción no es dejar de tomar medicinas. Es volver a poner al paciente en el centro. Y eso, en este sistema, es casi un acto de rebelión.

    Gracias por este post. Lo compartiré con mi médico de cabecera.

  • Isaias Bautista
    Isaias Bautista 30 octubre 2025

    ¡Ah, claro! Por supuesto que todo esto es una gran verdad... hasta que te das cuenta de que los médicos no son magos, y que si un paciente tiene 12 medicamentos, probablemente sea porque tiene 12 problemas, no porque esté siendo maltratado por el sistema.

    ¿Y si el reflujo no es por dieta? ¿Y si el insomnio no es por estrés? ¿Y si el paciente tiene demencia y necesita el antipsicótico para no gritar a las 3 de la mañana? ¿No es eso también cuidado?

    La deprescripción es un concepto bonito, pero cuando lo aplicas sin contexto, terminas con ancianos en el suelo, convulsiones y familias llorando porque ‘alguien’ les quitó lo que les daba paz. No todo lo que es común es malo, y no todo lo que es peligroso es innecesario. La evidencia no es un mantra. Es un punto de partida.

    Y oye, ¿quién revisa a los que revisan? ¿Los farmacéuticos? ¿Los que no saben qué es una historia clínica real? Por favor. Esto es peligroso si se hace sin juicio clínico. Y sí, lo digo con toda la rabia del mundo.

  • Miguel Arturo Erazo Padilla
    Miguel Arturo Erazo Padilla 31 octubre 2025

    Qué triste es ver cómo la medicina moderna se ha convertido en una industria de pastillas. Se receta como si fueran caramelos. ¿Alguien se acuerda de que el cuerpo no es una máquina que se arregla con botones? ¿Dónde está el enfoque en la alimentación, el movimiento, el sueño, la conexión humana?

    Todo esto es consecuencia de un sistema que prioriza la eficiencia sobre la humanidad. Y ahora, con esta ‘deprescripción’, parece que por fin alguien está despertando. Pero es tarde. Muy tarde.

    ¿Cuántas vidas se perdieron por medicamentos innecesarios antes de que alguien se diera cuenta? ¿Cuántos ancianos viven en una nube farmacológica porque nadie tuvo el valor de decir ‘basta’?

    Este post debería ser obligatorio en todas las facultades de medicina. Y en las casas. Y en las farmacias. Y en los ministerios de salud. Porque no es solo medicina. Es ética.

  • Tatiana Hernandez
    Tatiana Hernandez 1 noviembre 2025

    Yo lo vi en mi tía. Tomaba cinco pastillas y se olvidaba de cuáles eran. Al final, solo se acordaba de las que le daban sueño. Cuando le quitamos una de las que no necesitaba, se puso más activa. No se volvió superhumana, pero sí más ella misma.

    Lo más bonito fue que no pasó nada malo. Nada. Ni rebotes, ni crisis. Solo... mejoría.

    Siempre pensé que más medicinas = más cuidado. Me equivoqué.

  • Fabian Beltran Baez
    Fabian Beltran Baez 2 noviembre 2025

    ¿Y si la deprescripción es solo otra forma de recortar gastos? ¿Qué pasa si las aseguradoras están presionando para que los médicos retiren medicamentos porque les cuestan mucho? ¿Y si esto no es por salud, sino por economía?

    En México, ya hay hospitales que dejan de dar medicamentos por ‘falta de inventario’. ¿Esto es lo mismo? ¿O es solo un disfraz bonito para lo mismo?

    No digo que no haya abuso. Pero no me vengan con moralina si detrás hay un contrato de ahorro. La deprescripción bien hecha, sí. Pero no la que se hace por presión de las aseguradoras. Eso es un peligro.

  • Jose Maria Lopez Perez
    Jose Maria Lopez Perez 2 noviembre 2025

    El estudio de JAMA de 2023 es clave. 372 pacientes, reducción promedio de 1.8 medicamentos, sin aumento de hospitalizaciones. Eso no es anecdótico. Es estadísticamente significativo.

    La clave está en el protocolo. No en la intención. Si se hace con guías validadas, seguimiento y comunicación, funciona. Si se hace por capricho, no.

    El problema no es la deprescripción. Es la falta de formación en su aplicación. Y la ausencia de herramientas en los sistemas de salud.

    La solución no es más medicamentos. Es más inteligencia en su uso.

  • Julio Salinas
    Julio Salinas 4 noviembre 2025

    ¡ESTO ES LO QUE PASA CUANDO LOS MÉDICOS DEJAN DE CUIDAR Y EMPIEZAN A PRESCRIBIR COMO MÁQUINAS! ¡MI MADRE TOMÓ LORAZEPAM POR 12 AÑOS PORQUE NADIE LE PREGUNTÓ SI LA NECESITABA! ¡Y CUANDO POR FIN LA QUITARON, LLORÓ DE ALIVIO! ¡NO ERA UNA ‘PASTILLA PARA EL SUEÑO’, ERA UNA PRISIÓN QUÍMICA!

    ¿SABEN QUÉ ES LO PEOR? QUE LOS FARMACÉUTICOS SON LOS ÚNICOS QUE SE DAN CUENTA. ¡LOS MÉDICOS ESTÁN CIEGOS! ¡Y LAS FARMACÉUTICAS NO QUIEREN QUE DEJEMOS DE TOMAR PASTILLAS! ¡ESTÁN GANANDO MILLONES CON NUESTROS DOLORS!

    ESTE POST ES UN GOLPE EN LA CARA. ¡GRACIAS POR DECIRLO EN VOZ ALTA!

  • Frangelie Vazquez
    Frangelie Vazquez 5 noviembre 2025

    Si estás leyendo esto y tomas más de 5 medicamentos, no te asustes. Pide una revisión. No tienes que hacerlo solo. Habla con tu farmacéutico, escribe una lista, lleva a alguien contigo a la cita.

    La deprescripción no es perder algo. Es ganar espacio. Espacio para respirar, para recordar quién eres sin tantas pastillas encima.

    Y si tienes miedo... es normal. Pero no es razón para seguir. Pregunta. Escucha. Y date permiso para mejorar.

  • Nicola H
    Nicola H 6 noviembre 2025

    ¿Sabes qué es lo más irónico? Que la medicina, que se jacta de ser científica, sigue operando con el 93% de sus guías centradas en cómo prescribir... y apenas el 7% en cómo dejar de prescribir.

    ¿Cómo es posible que, en pleno siglo XXI, aún no tengamos protocolos estandarizados para retirar medicamentos? ¿No es eso tan importante como prescribirlos?

    Y, por favor, ¿quién decidió que el paciente no tenía derecho a saber por qué se le recetó algo hace 8 años? ¿Por qué no se le pregunta? ¿Por qué no se le explica? ¿Por qué se le trata como un recipiente en el que se vierten pastillas hasta que se desborda?

    Esto no es solo un problema clínico. Es un problema de dignidad humana. Y, por supuesto, es un problema de formación, de recursos, de sistema… pero también, y sobre todo, es un problema de actitud.

    ¡Y no, no es solo para mayores! ¡Es para todos los que llevan años con una pastilla que ya no sirve! ¡Y sí, se puede hacer bien! ¡Pero hay que quererlo!

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